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San Isidro, el laberinto político del Norte

Nota | 15 00:00:00.09.2013
Gustavo Posse plebiscita su cuarta gestión como intendente, mientras hace equilibrio entre Massa y Macri de cara a 2015; la interna con el clan Galmarini y la fractura entre el kirchnerismo y el sciolismo
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Es el distrito más tradicional del norte del conurbano, donde el mismo apellido lleva más de 30 años en el poder y los candidatos no suelen prometer cambios radicales si quieren seducir a los vecinos. Pero San Isidro es también el centro de una guerra no tan sutil, en la que el intendente, Gustavo Posse, logró pararse en medio de la telaraña de los proyectos presidenciales de Sergio Massa y Mauricio Macri; donde el kirchnerismo y el sciolismo exhiben abiertamente su fractura; y donde los aliados de hoy se parecen demasiado a los enemigos de 2015.

"Mi peor enemigo es el «Posse ya ganó», porque necesitamos sostener la mayoría en el Concejo Deliberante para cuidar la gestión", dice el intendente a LA NACION, apenas le recuerdan que este es su cuarto período al frente del municipio, al que llegó en 1999, para reemplazar a su padre, Melchor Posse, quien había gobernado por otros cuatro períodos, desde 1983. O cinco, si se cuenta su primera intendencia, en 1958.

La lista de concejales de Posse, liderada por su tía, Juana Posse, se alzó con el 34% de los votos en las internas del 11 de agosto, muy por debajo de los 53 puntos que obtuvo la candidatura nacional de su aliado, Massa. Sucede que, en San Isidro, el Frente Renovador llevó como candidata a concejal a Marcela Durrieu, la suegra del tigrense, que cosechó la diferencia: el 17% de los votos.

Con tres listas, la interna del Frente Progresista Cívico y Social consiguió el 9,3% de los votos, seguido por el Frente para la Victoria (8,4%), el denarvaísmo (8,2%), la vecinalista Con vocación por San Isidro (6,3) y el Frente Social encabezado por Santiago Cafiero, funcionario sciolista y nieto de Antonio Cafiero, que obtuvo el 6% de los votos. Otras seis listas sacaron menos de 4 puntos.

"Nos preocupa esa multiplicidad de listas que dispersan el voto, con candidatos que si dijeran que son de La Cámpora o Montoneros, no los votaría nadie", continuó Posse.

Por La Cámpora apuntó a la lista del FPV, liderada por Leandro Martín; mientras lo de "montoneros" fue para Durrieu, quien no reniega de ese pasado ni del mote de "menemista" que se ganó como diputada nacional en los 90 junto a su ex marido, Fernando Galmarini, ex funcionario de Calos Menem y padre de Malena, la mujer de Massa.

"Posse nos debería explicar dónde está la plata del municipio, porque las obras importantes son todas nacionales y porque la mayoría de los sanisidrenses no se educan y ni se atienden en centros públicos. Hasta tenemos la costumbre de arreglar nuestras calles", sostiene Durrieu, dueña de un estilo punzante que tensiona la alianza que Massa tejió con Posse a nivel político y personal.

De hecho, no son pocas las voces en el massismo que prefieren a Posse y esperan preservar la alianza de cara a 2015, aún si eso significa postergar las ambiciones del clan Galmarini, que tiene como principal operador y heredero a Sebastián Galmarini, que ya intentó desbancar a Posse en el pasado.

Esa buena sintonía también podría derivar en un conflicto con Pro, actual aliado de Posse, cuando el jefe de gobierno porteño lance su carrera presidencial y empiece a reclamar lealtades. Sucede que tampoco faltan funcionarios de Posse que ya ven a su jefe más cómodo con Massa que Macri. El sanisidrense espera sortear esa tormenta a su favor.

De origen radical, Posse se maneja en su distrito con el pragmatismo de un barón del PJ. Así como su lista local incluye candidatos peronistas, muchos de sus rivales son viejos aliados. Como Carlos Juncos (UCR), que ganó la interna del Frente Progesista. "Posse ha hecho cosas buenas, pero se puede mejorar. Hay sectores como Villa Adelina o Boulogne que están olvidados para la gestión", indicó.

La subsistencia de ese "otro" San Isidro, el de las 15 villas de emergencia, después de 30 años de gobierno de los Posse, es la crítica que comparte toda la oposición. "Hace ocho años que la gestión decae y eso se ve en las elecciones: un San Isidro más sucio, que se empieza a inundar, que expulsa a sus jóvenes y no trabaja sobre la población en riesgo", dispara el kirchnerista Martín.

Enfrentado a "los Galmarini", el kirchnerismo también dejó afuera de la interna a Cafiero, que en 2011 obtuvo el 20% de los votos, y en agosto se presentó con lista propia. "San Isidro tiene un estándar de gestión sencillo, porque sus vecinos necesitan poco del municipio y aportan mucho en impuestos", sostuvo el funcionario sciolista para explicar la continuidad de Posse. "La otra parte es la fractura del PJ", agregó.

Posse, en cambio, prefiere buscar esa explicación en los 12 centros de salud y los 4 kilómetros de defensas costeras que llevan su sello o en los 100 millones de pesos que invierte cada año en seguridad. También en los indicadores sociales del municipio, que se mantienen entre los mejores de la provincia. Un activo (para los opositores: una "herencia") que volverá a poner en juego en octubre, junto a una sutil telaraña de alianzas.

LOS DUEÑOS DE LAS PAREDES

Sus nombres se repiten en cada rincón del distrito

  • Gustavo Posse
    Intendente de San Isidro
    Gobierna desde 1999 y ambiciona pelear la gobernación en 2015, junto a Macri o Massa. Su tía, Juana Posse, encabeza la lista de concejales
  • Marcela Durrieu
    Candidata a concejal - FR
    La suegra de Massa encabeza una lista plagada de apellidos tradicionales de San Isidro. Obtuvo la mitad de votos que Posse en las primarias
  • Leandro Martín
    Candidato a concejal - FPV
    El referente kirchnerista consiguió el 8,4% de votos. La boleta "sciolista" de Santiago Cafiero no pudo participar en la interna y obtuvo el 6%

POSSE: "CALIFICO PARA GOBERNAR BUENOS AIRES"

"Tengo que posicionarme en la provincia y aprender de Sergio Massa a comunicar mi gestión", respondió el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, cuando LA NACION lo consultó por su futuro político después de las elecciones del 27 de octubre. Ante la pregunta por la suerte de su alianza con Pro y el massismo, tampoco anduvo con vueltas. "El 28 voy a dormir un poco, pero el 29 voy a estar trabajando para cuidar el Frente Renovador. Lo mejor será dejar que la gente elija entre Mauricio Macri y Massa, pero claro que si Sergio califica tendremos un proyecto nacional. Sin descuidar la gestión en San Isidro, voy a intentar lo mismo en la provincia", disparó.

La entrevista fue interrumpida por una llamada del propio Massa. "¡Pero cómo que aparezco en los medios diciendo que el Frente Renovador se acaba el 27 de octubre! ¡Estoy diciendo precisamente lo contrario!", lo tranquilizó Posse. "Esto es como el fútbol. Para jugar en la selección tenés que estar bien en tu club. Y sí, yo califico para gobernar Buenos Aires", remató..

Por Marcelo Veneranda | LA NACION

A.C. Martín Castellucci

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